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¡S.O.S.! Tengo una conversación difícil

En el día a día, pero sobre todo en el ámbito laboral, solemos enfrentar momentos que podemos denominar como difíciles o incómodos, ya sea porque suponen un reto o proyecto importante, porque la temática es dura de abordar, porque puede tener diferentes puntos de vista, o hasta porque nos desafían personalmente en emocionalidad y confianza. ¿Te pasó? Perdé el miedo a las conversaciones difíciles, preparándote antes de tenerlas.

Hacer un pedido, tener una charla o hasta realizar un feedback pueden convertirse en una experiencia de la que muchos preferirían no participar. Suponen una situación incómoda, ponen en juego creencias, nos enfrentan a valoraciones personales, crean escenarios y se cargan de expectativas que llevan a transformar una conversación en un momento tenso.

¿Sentiste alguna vez que no podías llevar adelante ese momento de retroalimentación? Antes de avanzar, te comparto las claves para dar un feedback efectivo y constructivo.

Así sea en una instancia de retroalimentación laboral como en cualquier otra conversación difícil o incómoda, es común sentir miedo y nervios. Sin embargo, que sea algo habitual, no quiere decir que lo normalicemos. Existen maneras de prepararte y  ganar confianza y seguridad al momento de tener una de estas charlas, ¡y te voy a contar cómo lograrlo!

Primero, la única opción no disponible es evitar este tipo de conversaciones. ¿Por qué? Porque aunque incómodas, son necesarias para poder avanzar, ponerse de acuerdo y coordinar acciones. ¿Otro motivo más? Imaginate que hacés ghosting laboral para no enfrentar esa situación, al no resolver la conversación, internamente no vas a poder dar por finalizado el tema y se va a volver a repetir. Las conversaciones difíciles hay que darlas, hay que tenerlas y transitarlas porque, sobre todo, es una instancia de la que podemos aprender.

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    Ahora sí, te comparto 5 preguntas claves para hacerte -y en este orden- antes de encarar un desafío, un proyecto o una conversación difícil:

    1. ¿Quién soy hoy yo frente a esta situación? Una vez tengas tu respuesta, avanzá y preguntate: ¿quién necesito ser para afrontar esta conversación? Este es el momento de plantear y validar lo que tenés y lo que no tenés, si estás preparad@ o no ¡TODAVÍA! para esa conversación. Este es el momento en el que te invito a revisar creencias: ¿qué creo hoy de mí?; ¿qué creo hoy de este trabajo? y ¿qué necesito creer para lograr lo que deseo?; ¿estas creencias que tengo me sirven para lo que yo quiero conseguir?; si no me sirven, ¿qué creencias tengo que descartar y cuáles empezar a trabajar?
    2. ¿Qué quiero que pase con esto? Esta pregunta tiene un propósito. ¿Qué quiero que pase ante este proyecto, esta situación que me presenta un desafío? ¿Qué quiero que pase con esta conversación? Objetivos hay tantos como personas y todos válidos: me quiero poner de acuerdo con el otro, quiero pedir un aumento, terminar la relación laboral, que me aprueben el proyecto, etc.
    3. ¿Cuáles son mis innegociables? Conocé tus límites, esto te va a permitir saber hasta dónde ceder en una negociación. Una conversación abre varias opciones, entre ellas la posibilidad de acercar posiciones para ponerse de acuerdo, es decir, negociar. Para poder hacerlo de un modo efectivo, tenés que ir segur@ de cuáles son tus innegociables y qué límites no estás dispuest@ a pasar. De lo contrario, corrés el riesgo de haber echado a perder una oportunidad valiosa.
    4. ¿Cuáles son los obstáculos que se pueden presentar? Es aquello que me representa un escollo de cara a llegar a eso que quiero que suceda. Por supuesto que se pueden presentar obstáculos que no sabemos ni tenemos en vista, que están totalmente fuera de nuestro campo de conocimiento, no están dentro de lo que sabemos ni de lo que no sabemos que sabemos, están más afuera, están en el no sé que no sé, que no podemos ni imaginar. Parece un trabalenguas, pero dentro de todas las cosas que sí sabemos o que creemos que pueden llegar a suceder, es recomendable que hagas una lista de posibles obstáculos que se pueden presentar en el camino, para que no te sorprendan. Esto nos lleva directo a la última pregunta.
    5. ¿Qué es lo que puedo hacer para minimizar los impactos si un obstáculo se me presenta? Por ejemplo, si querés pedir un ascenso laboral y uno de los obstáculos que creés que pueden surgir es que te den el nuevo puesto pero sin aumento de sueldo, es importante que estés preparad@ para afrontar esa negociación y que ya sepas si estás dispuest@ a aceptar esa condición -o no- para obtener lo que deseás (el ascenso laboral). Un buen ejercicio es que por cada obstáculo, pienses en tres posibles soluciones para demostrar apertura a la negociación, sin traspasar tus propios límites.

    ¡Extra tip!

    Si, además, sos de las personas que se ponen nerviosas cuando tienen que hablar en público o exponer (así sea exponer lo que piensan o necesitan frente a una sola persona), te comparto esta infografía que preparé sobre cómo vencer el miedo a hablar en público.

    No dejes que el miedo te domine y animate a ser creador o creadora de tus metas.

    Por Verónica Salatino, Lic. Prof. en Comunicación (UBA) y Coach Ejecutiva (ICF). Head & Founder de Makana Comunicación Estratégica & Coaching Ejecutivo.

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